ENTRE APAGAR EL INCENDIO Y REDISEÑAR EL SISTEMA
Por: SANDRA BURGOS CAMARGO CEO HIS CONSULTING SAS Una mirada analítica, estratégica y crítica sobre los posibles escenarios del sistema de salud colombiano frente a las candidaturas presidenciales de 2026. Colombia entra al 2026 enfrentando uno de los momentos más complejos de su historia reciente. La inseguridad, la incertidumbre institucional, la tensión económica, la polarización política y la pérdida progresiva de confianza ciudadana han configurado un entorno particularmente desafiante para todos los sectores. Sin embargo, probablemente ningún sector refleja con tanta claridad estas tensiones como el sistema de salud colombiano. Hoy el país vive una combinación crítica de: Paradójicamente, muchas de estas situaciones no son completamente nuevas. Se sienten familiares. Como si el sistema estuviera atrapado en ciclos repetitivos que aparecen una y otra vez bajo distintos gobiernos, distintos discursos y distintas reformas. En este punto resulta inevitable recordar una de las reflexiones más conocidas de Carl Jung: “La vida te presentará los mismos problemas, conflictos y tipos de personas, hasta que logres extraer la lección que necesitas”. Y quizás esa sea precisamente la situación actual del sistema de salud colombiano. Porque la discusión dejó de ser ideológica y pasó a ser existencial. El sistema agotó gran parte de su capacidad de respuesta. El modelo de aseguramiento construido alrededor de la Ley 100 permitió durante décadas ampliar cobertura, desarrollar infraestructura y consolidar capacidades técnicas importantes. Sin embargo, también acumuló distorsiones estructurales que hoy se hicieron visibles de forma simultánea: Lo verdaderamente relevante del momento actual es que, incluso entre actores con visiones políticas profundamente distintas, empieza a existir un consenso técnico silencioso: “El sistema, tal como funciona hoy, agotó buena parte de sus capacidades de respuesta”. El foro impulsado por La Fundación Santa Fe, La Cardio y Capitol tuvo un valor enorme precisamente porque logró algo poco frecuente: Una conversación más técnica que política. La presencia de representantes en salud de candidaturas presidenciales con alta intención de voto permitió observar no solamente diferencias ideológicas, sino algo mucho más importante: Las bases conceptuales sobre las cuales podrían construirse los próximos años del sistema de salud colombiano. Y quizás el hallazgo más importante fue identificar qué elementos parecen inevitables independientemente de quién gane las elecciones. Aunque existen diferencias importantes sobre: Hubo un consenso transversal: El sistema necesita un plan de choque inmediato. Hoy no existe capacidad política, financiera ni operativa para esperar únicamente una reforma estructural de largo plazo mientras continúan deteriorándose variables críticas como: La migración de profesionales de salud hacia otros países, el agotamiento institucional y la insolvencia progresiva de múltiples actores son señales de alarma demasiado evidentes para seguir siendo ignoradas. A esto se suma otro fenómeno particularmente grave: el incremento de enfermedades de alto costo, crónicas y complejas en un sistema que perdió parte de su capacidad real de anticipación y gestión poblacional. El país enfrenta hoy un incendio operativo antes que un debate doctrinal. Y precisamente allí apareció uno de los mensajes más sensatos del foro: Separar la discusión de supervivencia inmediata del sistema de la discusión estructural de transformación futura. Si existió un eje transversal en prácticamente todas las intervenciones, fue la territorialización. No necesariamente entendida igual por todos, pero sí reconocida como un elemento irreversible. La gran conclusión es contundente: Colombia no puede seguir gestionando salud bajo una lógica homogénea para territorios profundamente distintos. No es equivalente gestionar: Bogotá, Guainía, La Guajira, el Pacífico, Medellín, el Eje Cafetero o zonas rurales dispersas. Los determinantes sociales, capacidades institucionales, infraestructura, dispersión poblacional y perfiles epidemiológicos son completamente distintos. Quizás el mayor error del debate nacional ha sido creer que la territorialización se resuelve únicamente con nuevas normas. La realidad es otra: la territorialización requiere capacidad operativa, gobernanza, coordinación y voluntad política. El verdadero debate ya no es si debe existir territorialización. El debate real es: Uno de los cuestionamientos más reiterativos fue precisamente la dificultad de implementar estrategias territoriales desde modelos excesivamente centralizados y poco concertados con gobernadores, alcaldes y actores regionales. Y allí apareció una reflexión importante: “La territorialización no puede imponerse; debe construirse”. Durante años, gran parte del sistema interpretó la Atención Primaria en Salud (APS) como un concepto teórico, preventivo y difícil de operacionalizar. ¡Eso cambió! La conversación mostró que hoy la APS empieza a ser entendida como una herramienta real de gestión poblacional del riesgo. El lenguaje evolucionó hacia: Especialmente relevante, fue el reconocimiento de que patologías como: VIH, Cáncer, Enfermedades Huérfanas, y crónicas no transmisibles, requieren modelos de anticipación y seguimiento continuo, y no únicamente atención reactiva. La discusión dejó otro mensaje profundamente importante: La APS no es responsabilidad exclusiva de EPS o entidades territoriales. Es responsabilidad de todos los actores del sistema. IPS públicas y privadas también deben asumir un papel activo en: prevención, seguimiento, adherencia, educación, monitoreo, y gestión temprana del riesgo. La discusión más profunda: ¿queremos salud o queremos protección social? Uno de los aportes conceptuales más interesantes del foro apareció alrededor de los límites del sistema. Porque Colombia construyó progresivamente una expectativa de bienestar integral sobre un sistema con recursos limitados y una UPC finita. Y allí surge una pregunta incómoda pero necesaria: ¿Hasta dónde debe llegar el sistema de salud y dónde empiezan las responsabilidades de otros sectores? Muchos determinantes críticos del bienestar: No dependen realmente del sistema de salud, aunque terminan impactándolo financiera y operativamente. El problema es que históricamente el sistema terminó absorbiendo cargas que pertenecen a otros sectores del Estado, y esa discusión puede convertirse en uno de los debates estructurales más importantes de los próximos años. Aquí aparecieron las diferencias más profundas entre las posturas políticas. La visión cercana a Iván Cepeda – Dr. Román Vega Fue probablemente la postura más cercana a la lógica estructural de la reforma impulsada por el actual gobierno. Los principales ejes que describe: La premisa central es clara: el sistema trasladó excesivamente el riesgo financiero hacia IPS y pacientes. Desde esta mirada, la crisis actual no es solamente financiera. Es una consecuencia del diseño institucional. La propuesta plantea: mecanismos de estabilización financiera, saneamiento parcial, control más
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